miércoles, 30 de enero de 2019

¡DIOS NOS LIBRE!


Dios nos libre, de los aviones norteamericanos sobrevolando la casa del duende, de los tanques y esos ruidosos motores intimidantes rodando las calles de la tierra de Santander y Bolívar, de las botas de unos soldados que no hablan nuestro idioma y que tengan quizá el mismo aire desalmado de los que violaron decenas de niñas mientras estuvieron por este Macondo desagradecido, que arruina cada vez más su humanidad por culpa de la corrupción y el petróleo. Dios lo libre a usted, amigo asalariado, que sin tener cómo suplir sus necesidades básicas pide una guerra que no tiene para pagar, a usted que no dimensiona quizá el alcance de un solo bombardeo ya sea Ruso o Norteamericano por estos lares que le vieron crecer, a usted que ignora las probabilidades de falsos positivos en una postmoderna confrontación bélica. A usted que puede perder todo lo que ha construido durante toda su vida, en solo 5 minutos.
Cúcuta no es la plataforma de ataque contra Venezuela, al contrario, el poco daño que pueda hacer el inexperto ejército venezolano y sus peligrosos aliados, será en nuestra ciudad, estaríamos expuestos a las atrocidades que el adoctrinamiento ideológico podría ocasionar a manos del supuesto enemigo. Será nuestra ciudad quien reciba los primeros proyectiles, bombardeos, muertos y ruinas en una eventual confrontación. El héroe según Hollywood siempre ha sido estados unidos, pero basta con ver a Oriente, donde la intervención militar no ha bastado para sacarlos de la miseria en que viven mientras la potencia mundial llama a Nicolás Maquiavelo, les inventa enemigos y gana tiempo de seguir usufructuando los residuos de lo que una vez fueron países.
No imagino al fiscal general de la nación investigando miles de muertes extrajudiciales y consumadas en el charco que hoy es el rio Táchira. No imagino a los militares que asesinaron 5.000 jóvenes para inflar estadísticas, cuidándonos de los soldados venezolanos que desde hace más de 20 años han cobrado vacunas a cuanta actividad irregular se les ponga al frente. No imagino a la economía cucuteña restableciéndose del caótico panorama sin subsidios, sin infraestructura, sin la frontera que aún la sostiene, aunque el Bolívar valga mierda.
No imagino al estado que se ha olvidado de Norte de Santander desde hace décadas, queriendo pensar en el bienestar para la región, el mismo estado que no protege a su infancia, sus mujeres, sus trabajadores, sus campesinos. El mismo estado que condena la solución a un conflicto armado que duró cincuenta años con casi medio millón de muertos, hoy quiere ser el respaldo en otro. Será complicado imaginarse a los medios de comunicación informando que a los cucutoches nos estén matando, cuando “sin querer” los gringos disparen a algún muchacho que se manifieste desacuerdo con su incomprensible causa. Por acá no vendrán los senadores del Centro Democrático, ni de partidos de izquierda o de centro, ni rolos, caleños, boyacos o paisas, menos los presentadores y directores de noticieros, tampoco los grandes empresarios. Por acá vendrá la muerte a tocar la puerta de las casas que sin imaginar piden bala como si fuera comida.
Dios nos libre, de ser Afganistan, Siria o Libia. Dios nos libre del pecado de odiarnos más, de seguir ignorando nuestra propia miseria por buscar la paja en el ojo del vecino, Dios nos libre de olvidar que nuestra ciudad, por ejemplo, tiene record en desempleo, la movilidad en caos y la cultura al borde de perderse por estar ocupados en los problemas del otro.
¡Dios lo libre, Dios me libre, ¡Dios nos libre!
Amen, amén.

lunes, 4 de junio de 2018

NO AL FRENTE NACIONAL





Humo blanco en las toldas alternativas, el profesor Fajardo tomó su decisión, quisiera uno evitar algún juicio en medio de la poca experiencia en eso de intentar leer la situación política del país y honestamente cuesta, porque duele que la representación colectiva al fin y al cabo termine quedando en manos de la particularidad individual, porque en Colombia creemos en caudillos, no en procesos, desde Gaitán ocurrió, y en unos años podré seguir lamentando, Uribe lo ha confirmado.

A Iván Duque se le pegó toda la clase política tradicional ¿por qué? Porque él nunca hará nada que pueda dañarles, es decir, nunca va a cambiar nada en favor de los que realmente necesitan. No fue en vano la maratónica adhesión, él no va a poner en riesgo las tajadas de este ponqué tricolor que probablemente dure poco, porque ya no hay más que robarle. Aceptó a Vivian Morales que condenó a su amigo Andrés Felipe Arias, después que su partido la llamara perseguidora política. De ahí en adelante toda la tradición de la que usted y yo estamos cansados se unió y fueron bien recibidos, por supuesto, ellos se entienden y, sobre todo, se necesitan.

Si el profe hubiese estado tan cansado del tradicionalismo corrupto, no optaría por votar en blanco, tampoco por la decisión caprichosa de no ser más candidato, pues esto abre el telón al mismo escenario político que hemos padecido durante más de cincuenta años, donde las mismas familias se turnan el poder. Él dice que su movimiento será una mayoría política en cuatro años, la verdad, es cuestionable porque en las elecciones de alcaldías, gobernaciones y demás espacios donde pretenden fortalecerse, manda la plata, la mermelada, precisamente contra lo que no se ha podido ganar. Sin contar por supuesto que la unificación de las cortes entre otras reformas jurídicas que plantea Duque le garantizarán continuidad en el poder. Entonces, las posibilidades siguen alejadas de ser hechos.

El miedo al Castrochavismo inexistente es comprensible en la militancia casi ultraderechista del Centro Democrático y sus adeptos, entre ellos por supuesto, Iván Duque, que ve en toda diferencia a sus planteamientos, un riesgo, por eso el exministro Londoño dijo que la primera tarea de ellos era “Hacer trizas ese maldito papel que llaman el acuerdo final”. Es comprensible también en personas que susceptibles al miedo, víctimas de una espectacular campaña temeraria desde el uribismo en complicidad con los medios, terminaron debatiendo y si cabe decir, argumentando a tan solo un clic de la realidad, pues con la opción “Compartir” de Facebook, sin verificar la información, dieron por entendida su convicción política y a su vez, la consolidación de su voto.

Pero en actores participativos que han cuestionado de manera coherente la decadencia política en el país, si resulta asombroso, porque se caería en la indiferencia fatal como condicionante si el interés individual no es del todo satisfecho. Votar en blanco es avalar el frente nacional, ése frente que Mockus cuando disputó la presidencia con Santos, pidió encarecidamente no respaldáramos porque nos hundiríamos. No se puede considerar justo abandonar esta tierra fragmentada de tanto dolor, a quienes lo han generado durante 16 años, porque sí, Santos también fue el que dijo Uribe después de haber mandado 8 años, como lo es Duque, como lo es Maduro.

Tendría el profe, más posibilidades de una presidencia con su movimiento en un eventual mandato de Petro que en uno de Iván Duque, si Petro cometiese la imprudencia de intentar reelegirse, la prensa, la opinión pública y la comunidad internacional, se lo condenarían enérgicamente no sólo con una simple opinión, todo lo contrario, con una contundente y según este la situación “heroica acción”. Nada más un ejemplo en su alcaldía, cuando no llevaba 6 meses gobernando y RCN le regalaba minutos diarios a uno de sus opositores para buscar huecos por toda la ciudad. Mientras que, si con las cortes unificadas y amarradas a su clientelismo, los medios a su favor, los caciques políticos de su lado cobrando favores, se podrían si quiera considerar elecciones en unos 8 años, o más, en un periodo gubernamental de Iván Duque.

Y no se trata de polemizar, tampoco de crucificar a quienes vayan a ejercer su derecho al voto en blanco, sólo de buscar luces y puntos de encuentro entre dos colectivos que de manera crítica y constructiva se han pensado un mejor país del que nos ofrecen estas clases políticas tradicionales, colectivos que respaldan los acuerdos de paz porque no quieren ver más jóvenes asesinados, que han llorando los 10.000 falsos positivos, los desfalcos a las grandes empresas, las filas de la muerte en las EPS amigas de los contratos jugosos con los mismos que han jodido al más necesitado durante tanto tiempo.

lunes, 30 de abril de 2018

ALERTA, CÚCUTA ES "CASTROCHAVISTA"


Resulta que viniendo de propiciarle unas cuantas puñaladas al cajero en el retiro del sueldo y otras más a mi bolsillo haciendo mercado, quedó nuestro carrito (que aún estamos pagando) atrapado en una caravana de castrochavistas, pensé que nos iban a expropiar y todo porque con euforia gritaban consignas populares.


Un montón de automóviles y camionetas cuyas placas venezolanas se notaban a leguas, rodaban empapelados con la foto de un personaje similar a Nicolás Maduro, sin experiencia, con estudios falsos y sobretodo recomendado, recomendado del castrochavista que cambió la constitución para reelegirse, censuró programas y medios por hacerle crítica y que tiene comprada a la justicia del país, pues sus más de doscientas investigaciones en contra, no han podido dar resultado, pero cómo los va a dar si las casualidades matan testigos. En fin, en las busetas llevaban gente con cara de no saber qué hacían allí, algunos de los carros venezolanos estaban ocupados por solo una o dos personas, entre esas niños y como si fuera poco en uno que otro solitario local del sector la gente sacaba banderitas de papel.


FOTO TOMADA DE LA OPINIÓN

Sí, es castrochavismo aunque nos asustemos, porque no se le puede llamar de otra forma al gobierno manejado por la misma gente durante 16 años, no se le puede llamar de otra manera a que nuestros niños se mueran de hambre, si no me creen, miren las últimas cifras del INS (Instituto Nacional de Salud) donde nos escupen en la cara que 8 niños menores de 5 años han muerto por desnutrición en una semana (del 15 al 24 de abril) ni siquiera podemos pensar en otro calificativo cuando ocupamos el segundo lugar en la vergonzosa lista de los más desiguales de América Latina con el 10% de ricos ganando cuatro veces más que los pobres que van a esas caravanas, tampoco lo inventa este desparchado que hace que escribe, lo dice nada más y nada menos que el Banco Mundial. Es castrochavismo que una ciudad tan desempleada que el promedio nacional es 10.8% y se encuentra en el 18,7% quiera más de lo mismo.

sábado, 21 de abril de 2018

DEL COMENTARIO A LAS FFMM



Otra vez gana la desinformación, la euforia y el descontento inducido, no argumentado. No voy a dirigirme a las personas como “ignorantes” y demás, porque sencillamente debemos recuperar el respeto que se perdió en el país, por todo, eso incluye las diferencias de pensamiento. Como un viejo me siento en la mecedora de mimbre, hace un calor fuerte y la brisa es poca, mi sobrina juega, mi hija duerme, mi vieja cocina; mi país está distraído compartiendo imágenes porque un comentario le incomodó.


Colombia es uno de los territorios más golpeados por la guerra, eso mejor que nadie lo saben las fuerzas militares, no los altos mandos ni los ministros de defensa, sino los jóvenes que dejan la mitad de su vida cuando sus madres y esposas los despiden llorando, cuando llegan de permiso y se dan cuenta que en el barrio todo está igual, o que a veces, se pasa mejor. Esos jóvenes que por un sueldo que no los dignifica, se van a pelear por una patria que no los defiende de verdad (porque si lo hiciera fomentaría reformas laborales a esta entidad), una guerra que ellos no inventaron.


Cuando se afirma que jóvenes no estudian y terminan en las fuerzas armadas es una realidad que no podemos negar, por algo el servicio militar es obligatorio y estudiar no. Mi generación es esa, a los 18 años muchos jóvenes de clase baja en este país no cuentan con alternativas sólidas para mejorar su calidad de vida, entonces se vuelve este escenario una opción. Por eso es que sus filas no están llenas de muchachos estrato 4 o 5, probablemente la mayoría de los que hoy viven la guerra en primera persona hubiese preferido estudiar, luego sí vincularse al servicio por el país con todo el conocimiento adquirido, quizás la mayoría “estaba dando mucha lata en el barrio y le tocó abrirse”, o “estaba mamado de buscar trabajo y no encontrar” y no encontrar porque no hay, pues las circunstancias de una guerra han justificado la corrupción de todo un país.


Ahora, poco más el 90% de los casos aterradores que llegaban al hospital militar se disminuyeron, esos muchachos con explosivos incrustados en sus cuerpos, ciegos, aturdidos, desmembrados en escenas desalentadoras, se redujeron significativamente con los acuerdos de paz, cosa que así no guste a quienes piden guerra desde Facebook, es una realidad innegable.


Pero las guerras siempre las pelea y las pierde el pobre, los altos mandos de esa gloriosa fuerza armada que nos ha protegido a lo largo del conflicto, aún la desean ¿por qué? Porque muchos no tuvieron que ir al monte a ver cómo las minas destrozaban las piernas de sus muchachos, porque muchos contaron con el capital que les requiere el alto costo de esos cursos para que no lleguen a ser “rasos”.  Porque simplemente no se comieron el plomo de la guerra.


¿Qué hicieron entonces? Una bajeza condenable, porque no todos claro está, se dedicaron a robar en nombre del ejército, y eso es lo que debe rechazar Colombia entera, no un comentario que al fin y al cabo se lo terminará llevando el viento, pero los más de 20.000 millones despilfarrados espiando, legalizando equipos que nunca se vieron, dando pagos fa supuestos informantes que terminaron siendo inventados, entre otras cosas, no se las puede llevar, los falsos positivos que dejaron alrededor de 6.000 jóvenes asesinados por el cobro de estímulos que daba el estado manchando por siempre la imagen del ejército, menos. Eso sí debería ser causal de indignación nacional, que mientras unos hacen frente a la guerra, otros estén en sus oficinas sacándole provecho.


Anoche casualmente en casa vimos la entrevista del militar Carlos Eduardo Mora que desde niño quiso ser soldado. Todos deberíamos tener sus cojones y verdadero amor por el ejército, denunciado a los malos para que no manchen la imagen de los buenos. Sin embargo por hacerlo, por decir que la mayoría de sus compañeros no era igual a la mayoría de los altos mandos que se codeaban con los paramilitares e inflaban estadísticas permitiendo el asesinato de gente inocente, lleva 10 años amenazado, tildado de loco al punto que intentaron dejarlo internado en una unidad psiquiátrica (como en las películas), de sapo, de traidor, de otros calificativos vulgares para él y su familia. Entre esas amenazas una muy común en el país “lo vamos a picar”. Es tanto el peligro que ha sido el único militar que obtuvo a su favor una medida cautelar dictada por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).


Ése militar si es un ejemplo, nosotros, querido “compatriota” dolido por un comentario, lamentablemente no, porque reproducimos sin analizar, porque somos prejuiciosos por deporte y porque gran parte de los criterios que podrían transformar o no el país, se tambalea con cada meme que se comparte en las redes sociales. Porque "compatriota", usted con su actitud fomentando el odio, no está del lado de los soldados buenos.








martes, 28 de noviembre de 2017

TALATAA

FOTO: Yeferson Berbesí

Antes de empezar a escuchar opiniones que no construyen y no tienen argumentos, me gustaría, salir en defensa de una causa, Talataa (felicidad en Wayúu). La universalidad que evoca la academia ha ido reduciéndose a una pequeña aldea que se aleja tanto de lo global, que termina desconociendo su esencia. Así que a veces merece la pena ayudar a otros. 


Una profesora plantea a un grupo de estudiantes, irse hasta La Guajira con tres toneladas de alimento, ropa y juguetes para los más necesitados. Les propone raparle la Universidad a las cuatro paredes de las que tanto se quejan, para posibilitar el encuentro con la realidad del país que habitan y anhelan cambiar. Lógico, no era sólo pedir y ya, estos chicos se lucieron en realización de campañas y demás estrategias de gestión que lograron cumplir el objetivo.


La fachada del edificio de comunicación social de la Universidad de Pamplona asemejaba un supermercado de estos nuevos que no tienen estantería, la mona robusta le gritaba a todo el mundo “mis kilos” y les apuntaba con el índice como queriendo recordarles el compromiso que todos tenemos con los demás, en especial, con los que necesitan. Los estudiantes le seguían el juego y acomodaban en medio de carcajadas los kilos de mercado que iban llegando.


El jueves en Cúcuta, todos listos, después de horas interminables, despiertan a los dormidos, “mire marica, llegamos”. Viernes, Rioacha abría las puertas, Guajiros y Motilones, quién diría. Todo el mundo estaba feliz antes de tiempo, pocos sabían que Uribia, lugar clave en el paso a las Rancherías, estaba en paro hacía cuatro días, el camión con las tres toneladas de Talataa iba en camino, a cumplir las cosas de Dios que uno a veces no entiende.


El sábado era el día, pero el viernes a la media noche, el paro estaba más vivo que el hambre que se pretendía saciar, sin embargo, vivimos en Macondo, en la mañana no había paro, sólo quedaban vestigios de él en la carretera desértica. Al medio día, el camión llegó, también un almuerzo comunitario que caía como anillo al dedo a una treintena de personajes hambrientos. Uribia es pobre, no tanto como la indiferencia o los delirios regionalistas de algunos de nosotros.


Por fin, se hace el momento de partir a Segunda Loma y La Loma, ni puta idea por qué se le llama así a esta planicie similar al Comala de Juan Rulfo. El camión guía, entre el inclemente sol se ven algunos vehículos preparándose para la caravana de la muerte con el contrabando de gasolina, uno que otro wayúu sin esperanza de sombra y unos rieles de tren, como el tren amarillo que llevó el mierdero a Macondo.


Como si no hubiesen pasado 500 años, tienen aún la maldición injusta de no hablar nuestra lengua, el intérprete conversa con la señora que hizo el contacto y el grupo empieza a trabajar rápidamente, todos, absolutamente todos sin importar alguna particularidad, se volvieron una cadena humana descargando, organizando a los despistados ancestros que llevaban la cédula como si se tratase de alguna patraña política para manosearlos, fila de niños, de líder de cada familia y… de repente Talataa estaba en esas chozas de palos secos decorados con moscos que picaban del carajo. Vi las lágrimas más hermosas que uno puede ver, las que le salen a los jóvenes de la conciencia por ayudar.


El agua era oro, los niños abrazaron las bolsas de cinco litros como si fueran el pecho para el recién nacido, se reían y comentarios en su lengua le ponían banda sonora a la causa. Se acaba el sol y los mercados, las gracias se intentan dar con la mano, había que dejar Talataa para más Rancherías que lo necesitan, entre esas una que está en crisis porque la pesca está siendo devorada por un animal de la misma calaña del hombre blanco.


De regreso hubo reflexión, muchos no tenían cómo viajar, otros no conocían el mar, a muchos de estos chicos sus propios compañeros les reclamaban con vehemencia el por qué no habían hecho algo en Norte de Santander… todos concluyeron lo mismo, valió la pena dar Talataa, valió la pena el desafío a los prejuicios para ayudar, no hubo ningún regaño maternal de la profesora que les motivara a desistir, de repente, fue como si Mauricio Babilonia estuviera paseando con Meme, estábamos en el monumento a Gabo, unas hermosas mariposas amarillas que parecían escuchar los lamentos y carcajadas de la noche.  En fin, fue hermoso, una experiencia reivindicadora y digna de toda una academia, digna de no ser juzgada sino aplaudida, porque como dijo una vez Allende, “mi gabinete será cristiano, estudiante, obrero, ateo” porque el hambre es la misma para todos.


Cada quién ve, dónde deposita su caridad, estos chicos fueron privilegiados, y yo más, la profesora que les propuso esta locura, ya ha hecho bastante por el lugar donde vive, quizá más de lo que han dado quienes se duelen de ayudar en otro lado. Ella, con ayuda de sus proyectos de aula y estudiantes, fondeó dinero para un proyecto relacionado con un bosque seco en San Faustino, ha donado más de 1.000 kilos de alimento para perros a diferentes fundaciones de la ciudad, ha logrado que se entreguen más de 2.000 sopas a los habitantes de calle y además, abandera un proyecto hermoso con el Páramo de Santurbán. ¿Entonces? No seamos tan toches mano, y demos Talataa, porque eso es lo que importa. 

miércoles, 1 de noviembre de 2017

LA PROTESTA DEL POBRE ES PECADO

La lucha del pobre es ilegal, por eso siempre estará en desigualdad de condiciones frente a los procedimientos sistemáticos del estado, al pobre lo cuentan para unas estadísticas y lo esconden en otras, el que vende café, pasteles y verdura en la calle, resta unos indicadores, pero también suma en lo relacionado a la ocupación el espacio público de las ciudades. Si comete el error de sublevarse no sólo es castigado con la respuesta no afectiva de la fuerza pública, también lo será por los medios de comunicación, y más triste aún, por su propia clase, otro pobre que no está tan mal.


Los titulares de prensa generalmente arremeten contra el agredido, haciendo que parezca el agresor, en un paro nunca se resaltan los motivos sino a sus consecuencias. En el de maestros se aumentaron días y siempre se tuvo presente el enunciado “más de 35.000 niños afectados” muy poco se habló del por qué se optaba por esta vía, en cuanto al de transporte público, se habla del “caos vehicular” que afecta a la ciudadanía, en el de camioneros se les plantea como a verdugos que fomentan “la escasez de productos”. Y cuidado con hablar de paro siendo campesino, menos si se tuvo que nacer en tierras cocaleras olvidadas por el estado.


El campesino no es terrorista, tiene terror, tiene hambre y se desespera porque llega a su casa con la derrota de no tener cómo llenar los platos, porque el campo no es valorado en estos irrisorios intentos de industrialización, porque la ciudad está tan mal, que no puede si quiera recibir de nuevo a los hijos que echó a Venezuela hace un par de décadas, y lógicamente no tiene mucho que ofrecerle, un panorama desagradable en la redoma del terminal, los semáforos de la Diagonal Santander y las afueras del ventura plaza.


Para que lo escuchen en medio de la distorsión diplomática que se la pasa peleando licitaciones y demás elementos de la democracia nacional, el campesino cerró carreteras, taló algunos árboles, pudiendo por fin llamar la atención después de varios días, la primera respuesta del estado es la misma para todos, represión en tanquetas como la receta de las EPS y su producto estrella, el famoso acetaminofén en tabletas. Una cura todos los males, la otra los calla.


Y como el pobre no tiene el derecho a protestar como los ricos que hacen sus simbólicas manifestaciones en el congreso, que de paso son aprovechadas para evadir debates, ni intentar sabotear mediante campañas sucias todo proceso que no le guste, este si fue satanizado, primero por un ilustre que afirma de manera irresponsable que el paro tiene secuestrada a la región, luego otra ilustre institución, sale a decir que por la “tala indiscriminada” alguien debe responder porque eso no es justificable, ¿cómo ser justificable si no aporta a la mermelada?


La región lleva décadas secuestrada por falta de vías de acceso, de oportunidades para competir en igualdad de condiciones frente a grandes empresas, por malversación de recursos, por abandono estatal cuando estuvo un grupo armado y complicidad con el que después llegó. A la región la secuestró la guerrilla y la coca un tiempo ante nuestros ojos indiferentes, luego la picaron los paramilitares y se la dejaron a los supuestos proyectos de palmicultura que al final no le dieron la talla a las necesidades del catatumbo.


Ahora, la institución que respira verde y se indigna por los árboles talados y atravesados en la vía, no ha sido tan amigablemente ambiental con la contaminación del río Zulia a manos de quién sabe quién, ahí no lanza condenas ni respira amor por la naturaleza, quizá el olor a podrido de las aguas y los peces muertos no ha sido tan evidente para ellos, quizá las volquetas que hacen extracciones a los ríos son muy pequeñas y no las ven.


Entonces, cuando el rico protesta, es un derecho, cuando el pobre lo hace, es rebelión, y eso es mal visto, desde los medios hasta las instituciones y la sociedad en general, que termina siendo igual de pobre que quienes necesitan protestar. Lo del catatumbo es otro ejemplo, vil, por supuesto. Las molotov, las botas de caucho, la camiseta en el rostro, las manos de raspachín, uno que otro machete y la malparidez (porque supongo no es bonito estar allá) no bastan para hacer legítima su condición frente a un estado armado hasta los dientes, menos frente a uno sociedad que se odia a sí misma, cuando repudia al pobre. 

sábado, 28 de octubre de 2017

LA SEÑORA DE LA VELA A SAN MARCOS DE LEÓN

Días difíciles han querido ser experimentados, quizá tienen vida propia y se disponen a cumplir alguna tarea del tiempo caprichoso. Acudir a los viejos en busca de consejos es una costumbre milenaria, la vida desgastada enseña más que cualquier método. La injusticia, siempre ha de ser motivo para rebelarse y sentir repudio, en especial cuando esa peste recae sobre los que uno ama. En medio de mi ignorancia para muchos, he creído que la conquista española fue una hedionda tan comprometida con su herencia que hizo bien la tarea. Fue lo más injusta posible.


Tierras, oro, trabajo, el privilegio de ver las piedras caminar porque no sabían cómo llamar a los armadillos. El pago al mundo viejo para que les dejara entrar al renacer del antropocentrismo, llegar a satisfacer su imaginario medieval con las realidades mágicas de Macondo; las aventuras que enloquecieron al Quijote las tenían aunque fuera en un breve porcentaje, cerca de ellos. Tan cerca que se permitieron desgarrarlas y simplificarlas a la realidad convencional, la cruel. Al punto que Saavedra tuvo que decirles a través de su humor, que de esos héroes el mundo ya no requería.


Dijeron los cronistas de indias, fieles a la corona española, que por estos lados había rituales satánicos, los muertos eran tratados de forma extraña y toda la población caía en el pecado mortal e imperdonable de herejía. Dijeron que eso era porque los indios no tenían alma y los africanos tampoco, entonces estaban entregados a rituales de brujería, adoraban imágenes extrañas, sus dioses no eran los mismos y las formas de adorarlos menos, por eso había que ser cuidadosos cuando se les matase con la espada porque algunos tenían la cabeza muy dura y podría averiar el arma defensora de aquél perverso matrimonio católico.


Nos colonizaron, en nombre de dios y el oro, cuentan algunos que tanto los africanos como los indígenas nunca pudieron entregar sus raíces, el hombre blanco entró a sus chozas con otra deidad, ellos fueron obligados a que le adoraran. Lo hicieron, sin dejar de lado su esencia, camuflaron majestuosamente sus rituales en la ley que imponía la espada y la cruz, entonces ya no fue solo el dios del blanco en la choza, también había un poco de espíritu negro e indígena en la casa del dios blanco.


Por estos días la injusticia entró a mi manada, con la bajeza de la calumnia, como dije al principio acudí a la vieja, la distancia quiso que fuese por mensajes así que le escribí, ella respondió con sabia paciencia y ternura infinita “Hijo, le voy a poner una velita a San Marcos de León para que amanse a esas fieras”  entonces, antes de recordar que me ama mucho, la memoria me hizo ver que el poco espíritu negro e indígena no se ha ido ni se irá de la casa del dios blanco.

jueves, 26 de octubre de 2017

LLEGARON LOS GABARREROS... DE NUEVO


“El domingo vienen los gabarreros” decíamos en Tibú cuando el jueves ya tenía ganas de ser viernes. Entonces como si escuchara el disimulado anhelo de los habitantes, el dios blanco, el indígena o la misma vida, ponía el domingo en el calendario y a los gabarreros en el pueblo. Ellos llegaban hablando fuerte, con esa musicalidad en la voz que los hace tan especiales, los hombres con ganas de beber y las mujeres también, los niños con la sensación inocente de creer tener el mundo a su disposición cuando el adulto dice “pida lo que quiera”.


Los señores paseaban por ambos lados del separador como si fuera una pasarela, con su corte algo rapado a los lados y largo atrás, camisas manga larga de cuadros o colores escandalosos, algunos de jeans, otros de lino, pero casi todos con botas estilo Brahma y una toalla en el hombros, todos con las manos decoradas por cayos de tanto raspar, la sonrisa escandalosa que se olvida del abandono y una mirada resignada a que lo único que podían hacer era raspar, no había más que hacer ¿o sí?


Las señoras llevaban jeans ajustados, botas de corte alto, maquillaje extravagante como su alegría para la clase fina, también hablaban fuerte y sus carcajadas se escuchaban retumbar en los oídos de quienes no estaban en sus conversaciones, algunas tímidas sólo miraban y se reían con disimulo. Y otras, increíblemente para alguien del interior, tenían pinta de europeas con sus rubios cabellos y claros ojos.


Los niños, ¿los niños? Eran los reyes del pueblo por esa tarde dominguera antes de regresar con sus padres a los verdes paisajes de ríos de oro y matas de coca, donde la cercanía fronteriza de vez en cuando arrojaba bolívares. Se la pasaban cerca al mercado, podían comprar carritos y soldados, podían recibir un poco del esfuerzo de sus padres.


Durante las masacres, los gabarreros, que en realidad no eran sólo de la Gabarra sino de todos los espacios del bello Catatumbo, no volvieron al pueblo, en ocasiones llegaban en buses de peralonso o camiones 650, sin la pinta dominguera, con la tristeza de la incertidumbre mostrada en una mochila y una familia triste, iban con la carga de no tener nada, con la frustración de ser agredidos y que nadie hiciera nada, con la posible salida a Cúcuta u otras ciudades donde tampoco habría nada, porque el todo siempre estuvo en su terruño, de ellos, de los barí, del campo.


Después de las masacres de 11.000 campesinos en cuatro años, vino el silencio, nadie iba a contar que les hacían comer los carnets a quienes estaban afiliados a cooperativas de campesinos antes de trozar sus cuerpos y escupirlos en el río de oro, menos se contaría que hasta la misma coca se la robaron como los españoles nos robaron el oro hace cinco siglos.  Y por supuesto, también habría de omitirse el detalle sangriento de la indiferencia gubernamental. Y muy después, llegó la palma, pero no alcanza para tanta hambre.


Entonces en 2013, se encontraron en un paro histórico en la región, tristemente no mediatizado, 17.000 campesinos hablaron en idioma de lucha por sus derechos, pararon porque desde 2009 no se cumplían los acuerdos relacionados a la zona de reserva campesina. Allí no llegó diplomacia, llegó brutalidad, a 11 días dispararon contra los campesinos, hiriendo a 11 y asesinando a otros 2, así como en Venezuela, sólo que sucedía acá, pero la indiferencia acostumbrada se distrae viendo la paja en el ojo ajeno.


Sólo dos días bastaron para continuar la arremetida, en cámaras, quedó registrado el asesinato de dos campesinos más, a los ojos de esta sociedad olvidadiza, que vio y no se indignó como se rasga las vestiduras por nimiedades, de una sociedad que menosprecia al campo y lo estigmatiza de subversivo porque este quiere reivindicarse, dejar de lado los manoseos de políticos, academias e instituciones, para ser auténtico explotando por sí mismo el potencial con el que cuenta, que es sobre todo, su gente.


Después de 53 días y 200 campesinos heridos, cuatro muertos y otros amenazados, después de no ver en las noticias la verdadera causa de su lucha, de otros tres años de incumplimiento, de trabas a un proceso tan elemental como hacer las cosas que le corresponden al estado que como, de contar con mínimo respaldo de la sociedad, después de tanto aguante, los gabarreros, que no sólo vienen de la gabarra sino de todos los lugares del bello catatumbo, están presentes de nuevo, defendiendo una lucha justa, lamentablemente ya el estado hizo presencia, ya hubo el primer enfrentamiento.


sábado, 1 de abril de 2017

¿KALIFA SOPLANDO O GENTE MARCHANDO?

El rapero Wiz Kalifa estuvo por Colombia estos días, como todo extranjero desorientado por los medios de comunicación que este país tanto adora, hace parte del imaginario herrado creyente de  que en estas tierras todo es droga y capos, algo así como en Netflix o la mismísima representación de la opinión pública nacional RCN y Caracol. En su visita incluyó el recorrido a fumar vareta en la tumba de Pablo Escobar. El muy digno… mentiras, el alcalde de Medellín se ofendió y como todo amante de la idiosincrasia la usó para contagiar de patriotismo a la mayoría, ¡Dios mío, qué indignante tal acontecimiento!


Pablo Escobar es un personaje difícil de ignorar en los rieles del tren que lleva la historia, no le defiendo ni lo pienso hacer, su destacada maldad para con sus adversarios fue despreciable, al punto que parece habérsela heredado al Centro Democrático en su forma tan radical de hacer oposición, la indignación de la sociedad colombiana es comprensible, se debe cambiar las perspectivas de los demás para con el país. Pero ¿cómo carajos lo logramos si directa e indirectamente multiplicamos las conductas violentas de las series que transmiten grandes espacios de la televisión? si nuestros políticos se hacen héroes por frases como “Le doy en la cara marica”, “Invertir en el Chocó es como perfumar un bollo” o “A veces la mujer busca que el hombre le pegue” poco se ha de esperar en cuanto a las apreciaciones externas.


El mismo alcalde que se indigna por la fotografía del marihuanero en la tumba de Pablo Escobar, otorga en plena crisis ambiental donde los titulares compararon a Medellín con Beijín, una licencia para talar 224 árboles, eso indigna más. Que Colombia tenga record en deuda externa, peor. El país desarrollado que prometen los gobiernos que siempre lo han manejado como la gaveta de la tienda, ése que tanto defienden del castrochavismo debe más de lo que puede pagar (tiene record en deuda externa) y sufre consecuencias indignantes a costas de la corrupción que al parecer siempre tuvo como pretexto a las FARC y ahora que no están, quedan al descubierto todas las estafas que le han hecho al país.


En la tierra del sagrado corazón un partido con 3 ministros, 2 secretarios y 2 directores del DAS presos convoca una marcha contra la corrupción, un ex procurador que quemaba libros y untado de cuanta mermelada se repartió en la estafa que nos han hecho cual españoles a indígenas por allá en 1492, la respalda firmemente, para rematar, el matón de Pablo Escobar se una a ella, Popeye dijo que marcharía. Pachito Santos, con sus comentarios tan al estilo de maduro, dice que Popeye tiene derecho a ejercer la protesta. Para darle la bendición a la marcha estará el pastorcito mentiroso Miguel Arrázola, muy varón él, tratando en sus sermones sobre actuados, de denigrar la homosexualidad ¿será que no sabe que el hijo de Pachito Santos es “marica” como el mismo dice? O ¿será que los maricas son sólo los pobres en el reino de Dios? ¿Será que la sociedad Colombiana no se siente ridícula marchando con tanto cinismo? ¿Será que la “sociedad de bien que va a marchar no ha leído lo que dice el brazo de Popeye “El General de la Mafia”?


 
A esta altura, no sé sabe qué es peor, que una sociedad se indigne contra un desubicado que fuma marihuana en una tumba y no se dé cuenta que está marchando junto a los criminales que han desfalcado al país durante décadas y que probablemente estén estudiando con un señor muy inteligente pero muy malvado llamado JJ Rendón, la próxima estrategia para montar en el poder a alguno de sus secuaces. O que en Cúcuta y ciudades como esta golpeadas por el desempleo que ellos generan con su corrupción, salgan personas apoyando este engaño que ha permitido venta de empresas públicas de la ciudad, desamparo en la frontera y muchas otras cagadas más que tiene a muchos pensando "estamos jodidos" 




viernes, 22 de julio de 2016

POBRE PAZ...

Una vez me dijeron que las personas que habitan un país, sea cual sea, están en la obligación moral y cívica de leerlo, reconocerlo, saber qué pasa en él y cómo la posibilidad de ser afectados por ello puede determinar el rumbo de sus vidas. Cuando reviso los titulares de prensa, los amarillistas y los que tratan de aislarse de la parcialidad mediática, observo que el país está en una crisis que dejará consecuencias aterradoras de no ser cambiada. Sin embargo nuestro hermoso terruño tiene fetiches que quizá trasciendan el masoquismo de los existencialistas. 


En 2013 el centro de memoria histórica escupió una amarga verdad en la cara de la sociedad colombiana, de los 220.000 muertos que ha dejado el conflicto armado en Colombia, solo 40.000 fueron en combates. El resto del casi cuarto de millón quién sabe en qué hecho inesperado e injusto dejarían de existir, pero lo cierto es que no fue en el campo de batalla, fusil contra fusil. Seguramente fue motosierra contra persona indefensa amarrada a un árbol o grupo de hombres boca abajo con sus esposas e hijos llorando mientras un cabrón disparaba estallando cráneos para difundir miedo. Es bastante probable que no hayan tenido la oportunidad de si quiera correr a que la ley los defendiera, porque la ley estaba con ellos, los de las masacres.


Cincuenta años de conflicto, a la fecha quizá el cuarto de millón de muertos a causa de la guerra, economía colapsada, impuestos por las nubes y una sociedad cada vez más direccionada a la degradación no son un buen panorama. El sistema de salud es como la Grecia antigua, se vive con los muertos, el educativo reproduce conductas propias de la mediocridad, la alcahuetería y el conformismo. Para terminar de deprimirse solo basta con ver nuestras calles, el lapso entre el rojo y amarillo del semáforo equivale a unas cinco pitadas, y si llega a verde sin que el primer vehículo se mueva hay un “apúrese hijueputa” que le espera cuando lo adelanten los demás. 


En los colegios el estudiante opta por una actitud vandálica que raya en lo absurdo, por ejemplo, destruye las instalaciones de las cuales es dueño, en vez de defenderlas, y así sucesivamente hasta involucrar hechos que van a parar en la ilegalidad. En las EPS no dejan de jugar con los pacientes, 3 horas para ser atendido por urgencias, en 10 minutos lo revisa un médico de mala gana, y “señor debe esperar entre 3 o 4 horas para que le revisen los exámenes” la conclusión de tan magno ejercicio científico es fatal “acetaminofén cada 8 horas”. En las aceras de nuestro centro, abundan vendedores ambulantes, son informales porque la formalidad no les da las garantías que requieren para existir, las autoridades hacen un trueque que solo les favorece a ellas, así como a los españoles les favorecieron los espejos, le cobran al del rebusque por una calidad de vida que ni cerca están de experimentar, el vendedor no tiene trabajo estable pero la estabilidad de los recibos de empresas que ni siquiera son de la ciudad nunca se ve alterada, muy puntual les llegan a sus ranchos con fecha límite de pago y hasta con tips para el ahorro.

http://www.elortiba.org/lapices.html

Después de varios años de negociación con un grupo armado que desde hace mucho dejó de ser guerrilla se han llegado a pactar acuerdos que pueden ponerle fin a una lucha armada que ha dejado miles de muertos fuera de su perímetro de disputa. A Colombia le dan a elegir y siempre toma la peor decisión, en medio siglo de conflicto se ha cambiado varias veces de presidente y ninguno trajo la formula eficiente para finalizarlo, todo está igual, desde hace medio siglo o quizá más tiempo el país sigue perteneciendo a la mismas tres familias que lo manejan como la tienda de la cuadra. Ahora tiene la difícil tarea de elegir entre la paz y la guerra, digo difícil porque con tanto artista progresando, tantos ídolos de realities, tanta emisora sin contenido, es duro que la distracción no haga de las suyas como siempre. 


La clase media baja, la que más ha sido tocada por el conflicto, a la que el sistema le hace ganar el mínimo y pagar seguridad social, la que el jefe explota y le dice “usted verá si le sirve, ahí hay más hojas de vida de todos modos”, la clase que ha llevado sobre los hombros esta crisis, la que si desayuna no almuerza o si almuerza no cena, parece estar anclada en el oscuro episodio de la guerra, ya la ve tan habitual que quisiera no desprenderse de ella. Se acostumbró a la mala vida, a que se jodan en ella y la manoseen cada cuatro años, se adaptó a noticias desgarradoras como las más de 60 puñaladas que le pegaron a una señora estos días, al poco más 1.000 muertos que lleva la ciudad en accidentes de tránsito, a que el busetero en la guerra del centavo parezca un maniático en el volante sin el derecho a que le reclamen, a que el motociclista tenga tan bajo autoestima que no cumpla con las normas básicas de seguridad, a que el estudiante haga copia y que el papá le celebre la viveza.


La paz deberá ir a la guerra, qué paradoja, deberá rapar de las garras de ella a una sociedad que no se ha leído, y por eso no se reconoce a sí misma, deberá hacer de espejo para que por fin veamos el horror que creamos, está condicionada a hacer proselitismo, pobrecita. Tendrá que mendigar un voto o quizá comprarlo, para que gran parte de un país tenga la posibilidad de experimentar un breve acercamiento a ella. Un país que en lugar de estar pensando cómo fiscalizar el proceso y los recursos que se gastarán, está especulando bajo modelos que solo piensan en seguir con la guerra.

viernes, 18 de marzo de 2016

ESPERÁNDOTE...

Marzo 10, el cansancio del día 9 no permite que me levante a la hora planeada, sin embargo parece que el afán hace el milagro de detener el tiempo, empiezo a buscar ropa y nada llena las expectativas para la ocasión, así que me pongo algo y ya, intentando disimular los nervios. Llego al lugar, pasillos blancos, gente camina, habla y mira extraño. Trabajan, esperan y se asustan un poco, como yo. Veo una escena de amor, de una pareja más pobre que el mundo y lloro, seco mis ojos intentando explicarme que estoy ansioso.


Sale Julieth, Julieth es mi amor, está hermosa y disimula muy bien los nervios, hace muecas. Somos cómplices, somos novios e incondicionales, con picardía no cumplimos con la norma que prohíbe mi paso y entramos juntos, como en todo. Debo salir, le digo un te amo, ella lanza un beso.


En la misma silla busco ubicarme, al instante pienso que me haré viejo y que empecé con las costumbres, entonces sonrío, no importa hacerlo en público porque el público está poseído por la televisión. Siento que estás por llegar, por eso no soy capaz de imaginarte, no quiero permitirme la imprudencia de pensar en cómo es la imagen más hermosa del mundo cuando estoy a punto de abrazarla.


Observo el panorama como por décima vez. El vigilante, el mecánico, el militar y el profesor, seguramente no tendrán tanto en común como hoy. Pienso un poco en los intelectualoides que expresan su frustración en el desacuerdo de tu espera, vuelvo a reir, pero esta vez disimulo porque temo ser vulgar, así que me asombro de mi sensatez entre tanto idiota. En fin, dejo de darle importancia a todo, al que pasa por mi asiento, al que está a mi lado, a mi trabajo, a mis convicciones, a los que me aprueban y a los que me discrepan, solo quiero seguir esperándote.


Creo que no podré seguir escribiendo, me he levantado varias veces y no paro de ver la hora, debo cerrar el cuaderno pero antes tengo que decir que te amo y que no me importa seguir esperando, que es la primera cita en la que no me molesta que me hagan esperar, tómate tu tiempo pero llega, para darte un amor inagotable, para alegrar tus días y que alegres los nuestros, para consolar tus malas rachas y celebrar las buenas. Llega hija, para escribir junto a tu madre un montón de cuentos y tomar muchas fotos geniales. Llega Isabella para darte todo lo mejor de nosotros, para…”Familiar de Betty Julieth Villabona Vega es solicitado en sala de cirugía”

Marzo 10 de 2016, el papá