lunes, 4 de junio de 2018

NO AL FRENTE NACIONAL





Humo blanco en las toldas alternativas, el profesor Fajardo tomó su decisión, quisiera uno evitar algún juicio en medio de la poca experiencia en eso de intentar leer la situación política del país y honestamente cuesta, porque duele que la representación colectiva al fin y al cabo termine quedando en manos de la particularidad individual, porque en Colombia creemos en caudillos, no en procesos, desde Gaitán ocurrió, y en unos años podré seguir lamentando, Uribe lo ha confirmado.

A Iván Duque se le pegó toda la clase política tradicional ¿por qué? Porque él nunca hará nada que pueda dañarles, es decir, nunca va a cambiar nada en favor de los que realmente necesitan. No fue en vano la maratónica adhesión, él no va a poner en riesgo las tajadas de este ponqué tricolor que probablemente dure poco, porque ya no hay más que robarle. Aceptó a Vivian Morales que condenó a su amigo Andrés Felipe Arias, después que su partido la llamara perseguidora política. De ahí en adelante toda la tradición de la que usted y yo estamos cansados se unió y fueron bien recibidos, por supuesto, ellos se entienden y, sobre todo, se necesitan.

Si el profe hubiese estado tan cansado del tradicionalismo corrupto, no optaría por votar en blanco, tampoco por la decisión caprichosa de no ser más candidato, pues esto abre el telón al mismo escenario político que hemos padecido durante más de cincuenta años, donde las mismas familias se turnan el poder. Él dice que su movimiento será una mayoría política en cuatro años, la verdad, es cuestionable porque en las elecciones de alcaldías, gobernaciones y demás espacios donde pretenden fortalecerse, manda la plata, la mermelada, precisamente contra lo que no se ha podido ganar. Sin contar por supuesto que la unificación de las cortes entre otras reformas jurídicas que plantea Duque le garantizarán continuidad en el poder. Entonces, las posibilidades siguen alejadas de ser hechos.

El miedo al Castrochavismo inexistente es comprensible en la militancia casi ultraderechista del Centro Democrático y sus adeptos, entre ellos por supuesto, Iván Duque, que ve en toda diferencia a sus planteamientos, un riesgo, por eso el exministro Londoño dijo que la primera tarea de ellos era “Hacer trizas ese maldito papel que llaman el acuerdo final”. Es comprensible también en personas que susceptibles al miedo, víctimas de una espectacular campaña temeraria desde el uribismo en complicidad con los medios, terminaron debatiendo y si cabe decir, argumentando a tan solo un clic de la realidad, pues con la opción “Compartir” de Facebook, sin verificar la información, dieron por entendida su convicción política y a su vez, la consolidación de su voto.

Pero en actores participativos que han cuestionado de manera coherente la decadencia política en el país, si resulta asombroso, porque se caería en la indiferencia fatal como condicionante si el interés individual no es del todo satisfecho. Votar en blanco es avalar el frente nacional, ése frente que Mockus cuando disputó la presidencia con Santos, pidió encarecidamente no respaldáramos porque nos hundiríamos. No se puede considerar justo abandonar esta tierra fragmentada de tanto dolor, a quienes lo han generado durante 16 años, porque sí, Santos también fue el que dijo Uribe después de haber mandado 8 años, como lo es Duque, como lo es Maduro.

Tendría el profe, más posibilidades de una presidencia con su movimiento en un eventual mandato de Petro que en uno de Iván Duque, si Petro cometiese la imprudencia de intentar reelegirse, la prensa, la opinión pública y la comunidad internacional, se lo condenarían enérgicamente no sólo con una simple opinión, todo lo contrario, con una contundente y según este la situación “heroica acción”. Nada más un ejemplo en su alcaldía, cuando no llevaba 6 meses gobernando y RCN le regalaba minutos diarios a uno de sus opositores para buscar huecos por toda la ciudad. Mientras que, si con las cortes unificadas y amarradas a su clientelismo, los medios a su favor, los caciques políticos de su lado cobrando favores, se podrían si quiera considerar elecciones en unos 8 años, o más, en un periodo gubernamental de Iván Duque.

Y no se trata de polemizar, tampoco de crucificar a quienes vayan a ejercer su derecho al voto en blanco, sólo de buscar luces y puntos de encuentro entre dos colectivos que de manera crítica y constructiva se han pensado un mejor país del que nos ofrecen estas clases políticas tradicionales, colectivos que respaldan los acuerdos de paz porque no quieren ver más jóvenes asesinados, que han llorando los 10.000 falsos positivos, los desfalcos a las grandes empresas, las filas de la muerte en las EPS amigas de los contratos jugosos con los mismos que han jodido al más necesitado durante tanto tiempo.

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