ESPERÁNDOTE...
Marzo 10, el cansancio del día 9 no
permite que me levante a la hora planeada, sin embargo parece que el afán hace
el milagro de detener el tiempo, empiezo a buscar ropa y nada llena las
expectativas para la ocasión, así que me pongo algo y ya, intentando disimular
los nervios. Llego al lugar, pasillos blancos, gente camina, habla y mira
extraño. Trabajan, esperan y se asustan un poco, como yo. Veo una escena de
amor, de una pareja más pobre que el mundo y lloro, seco mis ojos intentando
explicarme que estoy ansioso.
Sale Julieth, Julieth es mi amor, está
hermosa y disimula muy bien los nervios, hace muecas. Somos cómplices, somos
novios e incondicionales, con picardía no cumplimos con la norma que prohíbe mi
paso y entramos juntos, como en todo. Debo salir, le digo un te amo, ella lanza
un beso.
En la misma silla busco ubicarme, al
instante pienso que me haré viejo y que empecé con las costumbres, entonces
sonrío, no importa hacerlo en público porque el público está poseído por la
televisión. Siento que estás por llegar, por eso no soy capaz de imaginarte, no
quiero permitirme la imprudencia de pensar en cómo es la imagen más hermosa del
mundo cuando estoy a punto de abrazarla.
Observo el panorama como por décima
vez. El vigilante, el mecánico, el militar y el profesor, seguramente no
tendrán tanto en común como hoy. Pienso un poco en los intelectualoides que
expresan su frustración en el desacuerdo de tu espera, vuelvo a reir, pero esta
vez disimulo porque temo ser vulgar, así que me asombro de mi sensatez entre
tanto idiota. En fin, dejo de darle importancia a todo, al que pasa por mi
asiento, al que está a mi lado, a mi trabajo, a mis convicciones, a los que me
aprueban y a los que me discrepan, solo quiero seguir esperándote.
Creo que no podré seguir escribiendo,
me he levantado varias veces y no paro de ver la hora, debo cerrar el cuaderno
pero antes tengo que decir que te amo y que no me importa seguir esperando, que
es la primera cita en la que no me molesta que me hagan esperar, tómate tu
tiempo pero llega, para darte un amor inagotable, para alegrar tus días y que
alegres los nuestros, para consolar tus malas rachas y celebrar las buenas.
Llega hija, para escribir junto a tu madre un montón de cuentos y tomar muchas
fotos geniales. Llega Isabella para darte todo lo mejor de nosotros,
para…”Familiar de Betty Julieth Villabona Vega es solicitado en sala de
cirugía”

