FOTOGRAFÍA TEXTUAL A LA PRINCESA ZULIA
Ella
grita, llora, se estresa, estresa, ama, sueña, goza y ríe a carcajadas, ella
enseña, comprende y se hace entender de una forma admirablemente sencilla. Gusta de
lo espectacular, de lo estrambótico y quizá de la perfección. Como todo ser que
sabe, es exigente, no tolera la mediocridad, tampoco las excusas para no hacer
las cosas. Su capacidad para dirigir impresiona, cuando me pregunto eso siento
un poco de envidia, de la buena claro está, me pregunto de dónde sale ese
inagotable espíritu de lucha entre las decepciones y casi de inmediato la
respuesta llega a mí, como si me la dijera esa voz nasal y acento cucuteño que
porta con orgullo, es la pasión. Por eso ha llevado a cuestas de su quehacer
pedagógico la realización de varios eventos destacados académicamente por
involucrar de forma directa a los estudiantes con el conocimiento y la
funcionalidad de este en la Universidad de Pamplona a través de sus comentadas
Exposiciones Fotográficas.
Las
fotos son algo parecido a la literatura, magnifican los momentos. Ella, en su
primera aventura rindió homenaje a los animales y su amor por ellos, en
especial por los perros, se llamó “Cosmológicos” recuerdo que cuando asistí al
evento por casualidad, debo reconocerlo, la sede en la que me encontraba por
fin tuvo ése tinte de Universidad que uno anhela cuando finiquita la meta de
ingresar a la educación superior. En fin, el punto no soy yo, desparchado
lector, el punto es ella, ése día, las fotos embellecieron la Universidad y los
corazones de los estudiantes que vieron materializado su esfuerzo en la
admiración de quienes asistimos. Posteriormente Max Ehrmann, le inspiró su
segunda empresa, se echó al hombro la exposición fotográfica “Desiderata” el motivo era la figura humana
que pobló los recintos de la Torre del Reloj de la ciudad de Cúcuta en el marco
de la Fiesta del Libro. Luego una chispa creativa le dio la idea de continuar
evocando lo trascendente, la luz, fue su tercer evento el que llevó el nombre de
“Cálidos” y que iluminó la sede de la Alianza Colombo Francesa. Su ingenio no
se detiene allí, afortunadamente, como ama a la tierrita, no dudó en
homenajearla llamando a su cuarta exposición “27 Grados – Ciudad Frontera” que
contó con más de quinientos asistentes, incluidos padres de familia, hecho
grato para cualquier proceso de aprendizaje, porque la educación empieza con
los de casa, a pesar de estar en la Universidad. La Biblioteca Pública Julio Pérez
Ferrero fue esta vez la casa durante treinta días de las obras inspiradas en el
ciudadano de frontera. Seguramente estaba muy feliz cuando pensó en el nombre
de su quinta exposición, Edward de Bono y sus famosos sombreros la tocaron con el
amarillo, el de la felicidad, entonces llevó a cabo la exposición fotográfica
“Sombrero Amarillo” seguramente el General Santander se puso muy contento
porque prestó su casa para que la felicidad la invadiera con arte. Ahora está
en la sexta aventura, está en su salsa, apasionada, radiante, enérgica y
divertida. Tuve el privilegio de estar a su lado cuando pensó en el nombre para
“Zulia” la exposición fotográfica que se llevó a cabo el 29 de mayo del
presente año, se le ocurrió homenajear a la mujer, en el mes de la madre,
evocando las características de guerreras que tienen, como la princesa Zulia,
la guerrera que enaltece a la feminidad de estas tierras. Nuevamente hizo de
caballero el General Santander y recibió en su casa a la belleza cucuteña, por los pasillos los
más de trescientos asistentes admiraban el trabajo de los estudiantes que
homenajearon a las mujeres, las que hacen que la vida sin ellas carezca de
sentido, porque ¿qué ha de ser de la existencia del hombre sin los percances y
maravillas intrínsecas de la mujer?
Una mujer ha sido el motor de estos eventos,
una mujer ha sido capaz en seis ocasiones de hacer que la academia sea
pragmática durante su proceso, y más que eso, ha logrado que la trascienda los egos absurdos para unir programas universitarios aparentemente
distantes entre sus perfiles profesionales, ha logrado que el talento de los
estudiantes se instaure en establecimientos significativos para la cultura de
la ciudad. Ella, la que grita, llora, se estresa, estresa, ama, sueña, goza y
ríe a carcajadas es Julieth Villabona, una docente excelente que nos ha
regalado el privilegio de compartirnos parte de su ser, de su esencia que viene
acompañada de un gran talento y sobre todo de permitirnos hacer parte de sus
aventuras donde se guerrea pero se aprende, porque eso sí, antes que muchos
adjetivos, Julieth Villabona, es una fotografía, una guerrera sin dejar de ser
princesa. Ella es Zulia.


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