domingo, 7 de junio de 2015

FOTOGRAFÍA TEXTUAL A LA PRINCESA ZULIA


Ella grita, llora, se estresa, estresa, ama, sueña, goza y ríe a carcajadas, ella enseña, comprende y se hace entender de una forma admirablemente sencilla. Gusta de lo espectacular, de lo estrambótico y quizá de la perfección. Como todo ser que sabe, es exigente, no tolera la mediocridad, tampoco las excusas para no hacer las cosas. Su capacidad para dirigir impresiona, cuando me pregunto eso siento un poco de envidia, de la buena claro está, me pregunto de dónde sale ese inagotable espíritu de lucha entre las decepciones y casi de inmediato la respuesta llega a mí, como si me la dijera esa voz nasal y acento cucuteño que porta con orgullo, es la pasión. Por eso ha llevado a cuestas de su quehacer pedagógico la realización de varios eventos destacados académicamente por involucrar de forma directa a los estudiantes con el conocimiento y la funcionalidad de este en la Universidad de Pamplona a través de sus comentadas Exposiciones Fotográficas.



Las fotos son algo parecido a la literatura, magnifican los momentos. Ella, en su primera aventura rindió homenaje a los animales y su amor por ellos, en especial por los perros, se llamó “Cosmológicos” recuerdo que cuando asistí al evento por casualidad, debo reconocerlo, la sede en la que me encontraba por fin tuvo ése tinte de Universidad que uno anhela cuando finiquita la meta de ingresar a la educación superior. En fin, el punto no soy yo, desparchado lector, el punto es ella, ése día, las fotos embellecieron la Universidad y los corazones de los estudiantes que vieron materializado su esfuerzo en la admiración de quienes asistimos. Posteriormente Max Ehrmann, le inspiró su segunda empresa, se echó al hombro la exposición fotográfica “Desiderata” el motivo era la figura humana que pobló los recintos de la Torre del Reloj de la ciudad de Cúcuta en el marco de la Fiesta del Libro. Luego una chispa creativa le dio la idea de continuar evocando lo trascendente, la luz, fue su tercer evento el que llevó el nombre de “Cálidos” y que iluminó la sede de la Alianza Colombo Francesa. Su ingenio no se detiene allí, afortunadamente, como ama a la tierrita, no dudó en homenajearla llamando a su cuarta exposición “27 Grados – Ciudad Frontera” que contó con más de quinientos asistentes, incluidos padres de familia, hecho grato para cualquier proceso de aprendizaje, porque la educación empieza con los de casa, a pesar de estar en la Universidad. La Biblioteca Pública Julio Pérez Ferrero fue esta vez la casa durante treinta días de las obras inspiradas en el ciudadano de frontera. Seguramente estaba muy feliz cuando pensó en el nombre de su quinta exposición, Edward de Bono y sus famosos sombreros la tocaron con el amarillo, el de la felicidad, entonces llevó a cabo la exposición fotográfica “Sombrero Amarillo” seguramente el General Santander se puso muy contento porque prestó su casa para que la felicidad la invadiera con arte. Ahora está en la sexta aventura, está en su salsa, apasionada, radiante, enérgica y divertida. Tuve el privilegio de estar a su lado cuando pensó en el nombre para “Zulia” la exposición fotográfica que se llevó a cabo el 29 de mayo del presente año, se le ocurrió homenajear a la mujer, en el mes de la madre, evocando las características de guerreras que tienen, como la princesa Zulia, la guerrera que enaltece a la feminidad de estas tierras. Nuevamente hizo de caballero el General Santander y recibió en su casa  a la belleza cucuteña, por los pasillos los más de trescientos asistentes admiraban el trabajo de los estudiantes que homenajearon a las mujeres, las que hacen que la vida sin ellas carezca de sentido, porque ¿qué ha de ser de la existencia del hombre sin los percances y maravillas intrínsecas de la mujer?


Una mujer ha sido el motor de estos eventos, una mujer ha sido capaz en seis ocasiones de hacer que la academia sea pragmática durante su proceso, y más que eso, ha logrado que la trascienda los egos absurdos para unir programas universitarios aparentemente distantes entre sus perfiles profesionales, ha logrado que el talento de los estudiantes se instaure en establecimientos significativos para la cultura de la ciudad. Ella, la que grita, llora, se estresa, estresa, ama, sueña, goza y ríe a carcajadas es Julieth Villabona, una docente excelente que nos ha regalado el privilegio de compartirnos parte de su ser, de su esencia que viene acompañada de un gran talento y sobre todo de permitirnos hacer parte de sus aventuras donde se guerrea pero se aprende, porque eso sí, antes que muchos adjetivos, Julieth Villabona, es una fotografía, una guerrera sin dejar de ser princesa. Ella es Zulia.