BUEN EJEMPLO
Me
gusta el arte, la cultura, o como se le quiera, deba o pueda llamar, porque
actualmente todo tiene una clasificación impuesta por los juicios de unas
elites, que generalmente hacen lo que criticamos de los religiosos, predican sin
aplicar fundamentos de vida perfectos. Y como me gustan esas expresiones
(aclaro, no todas) que hacen personas o grupos de ellas en pro de compartir su
talento con otros, acepté la invitación de ir hace unas semanas al Teatro
Municipal para presenciar una muestra teatral del grupo El Portón, la obra se
llama Vamos a Contar Mentiras, así que me dispuse a dejar que me cuenten
mentiras. La mala costumbre de llegar tarde que además de cómo dicen por ahí
“Nos caga la cara” nos hizo perder 20 minutos de presentación.
Cuando
entramos, lo confieso con vergüenza por subestimar, fue sorprendente ver llenas
las filas del lugar, no se veía un carajo lógicamente pero entre tropezones
logramos ubicarnos en los casi únicos asientos sin dueño. Uno veía a un grupo
de jóvenes con su maestro realizando interpretaciones maravillosas, todos con
múltiples capacidades, se notaba la disciplina, la coordinación, el talento
pero sobre todo la pasión. Digo la pasión porque siempre hay algo más allá de
lo que se ve, siempre hay alguien o muchos detrás del telón, es más, antes del
telón, porque para llenar ese teatro en sus dos funciones se necesita más que
talento como actor, no cometo la injuria de sugerir que el grupo no lo tiene,
sería una desfachatez, me refiero a que luchar con la marcada tendencia de no
apoyar que manejamos en la ciudad es otro cuento, llamémoslo talento
extra.
Los
integrantes del grupo se reunieron a ensayar, a coordinar, pasearon vendiendo
entradas, recibieron varios sí, no, no puedo, no me gusta, tengo otro plan, no
tengo plata, entre otras. Además montaron la obra, la presentaron, recibieron
muchos aplausos y llenaron teatro. Eso es admirable, tanto en sus habilidades
como actores, como en su capacidad de gestión para apoyarse y compartir lo que
hacen. El aporte, precio, costo, pago, valor, fue de cinco mil pesos, cinco lukas, cinco gambas, cinco puntos o 600 bolívares fuertes. ¿Quiénes fuimos? Los
que quisimos, pudimos, nos dio la gana, estábamos desparchados o simplemente,
decidimos apoyar. No es injuria, ni vergonzoso afirmar que los grandes
predicadores del arte, la cultura, o como se le quiera, deba o pueda llamar, no
estuviesen presentes; Porque obviamente están muy ocupados diseñando cánones
que cada vez más alejan a las personas de planes como ir al teatro, al cine
club, a conciertos de música alternativa y demás espacios que aclaman apoyo y
lo merecen, pero en los que quizá no abrimos las puertas.

